La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, puso fin a la incertidumbre y finalmente concretó el noveno ajuste ministerial de su segundo periodo presidencial.

No es simplemente uno más. Esta vez, de manera totalmente inédita, la jefa de Estado comunicó la salida del equipo económico liderado por el titular de Hacienda, Rodrigo Valdés, y el de Economía, Luis Felipe Céspedes. Valdés oficializó su renuncia al cargo con un breve discurso en el que no quiso aceptar preguntas de la prensa.
A cargo del Ministerio de Hacienda, vuelve un conocido: el actual ministro de Segpres, Nicolás Eyzaguirre. A Economía arriba el actual presidente de BancoEstado, Jorge Rodríguez Grossi, quien ocupó esa cartera en la administración de Ricardo Lagos. Para reemplazar a Eyzaguirre asume su actual subsecretario de esa cartera, Gabriel de la Fuente.

Con ello, se repite el equipo e conómico de la administración de Ricardo Lagos. El subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, también presentó su renuncia.

“Aunque quedan unos pocos meses de nuestro periodo, ellos serán de intensa actividad para consolidar ese camino de cambios que busca asegurar un país más inclusivo, democrático, libre, justo, participativo y próspero que el que encontramos al llegar”, dijo la presidenta en la ceremonia en el Palacio de La Moneda.

Otro hito de esta administración es que por primera vez desde el regreso a la democracia un gobierno utiliza a tres ministros de Hacienda.

En tanto, los grandes empresarios y gremios de la construcción, comercio, minería, entre otros lamentaron de manera tranvsersal la salida de las principales figuras del equipo económico de Bachelet y prácticamente todos los gremios destacaron la calidad profesional tanto de Valdés como de Céspedes.

La noticia repercutió rápidamente hasta el corazón del mundo financiero en Nueva York, donde el banco de inversiones JPMorgan Chase se apresuró a ajustar su diagnóstico para la economía local.

“Creemos que los desarrollos políticos refuerzan el caso de nuestro escenario base para un desempeño de la inversión débil hasta que la próxima administración asuma el gobierno en marzo de 2018”, señaló el reporte entregado ayer a los clientes de la entidad.

Según el análisis, la partida de Valdés y Céspedes subraya sus pronósticos de una recuperación económica lenta, con la brecha negativa en la producción extendiéndose al menos hasta el segundo trimestre de 2018.
“Aún más, ahora vemos riesgos a la baja para nuestro pronóstico de crecimiento para el PBI de 3,8% (trimestre sobre trimestre) para el cuarto trimestre de 2018, lo que impacta en el traspaso estadístico para nuestra proyección de 2,9% anual para el PBI de 2018”. Los autores del reporte destacaron además que la salida de Valdés aleja la posibilidad de que el congreso pueda aprobar las recientes propuestas de reformas al sistema de pensiones, con las “nuevas autoridades enfocadas principalmente en la propuesta de presupuesto 2018”.

El director de la agencia Moodys para Latinoamérica, Alfredo Coutiño, afirma que el último quiebre refleja las diferencias de filosofía entre el Ejecutivo por rescatar algo de su periodo y el equipo de Hacienda, por lograr la consolidación que necesita el país. De las tres principales agencias calificadoras, sólo Moodys no ha recortado todavía la nota soberana de Chile, un punto que cobra relevancia ante los actuales eventos.

“El dilema es: crecimiento efímero en el corto plazo o duradero a más largo plazo pero con costo político para el gobierno saliente”, sentenció Coutiño. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Manuel Melero, hizo un llamado a la mandataria a revisar las urgencias de las diversas reformas actualmente en trámite.

 

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