La recategorización es obligatoria para los contribuyentes que hayan aumentado o disminuido algunos de sus parámetros de categorización: facturación, consumos eléctrico o superficie, entre otros. De acuerdo a la información de AFIP, para realizar la confirmación se necesita tener la clave fiscal con nivel de seguridad 2 o superior.
Desde enero, ya rigen los nuevos valores tanto para los aportes mensuales —a cargo de los contribuyentes— como los montos de facturación máxima para cada categoría.
El monto a pagar se determina en base a la variación el índice Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Para la recategorización los monotributistas deberán calcular los ingresos acumulados y la energía eléctrica utilizada en los 12 meses anteriores, así como la superficie afectada.

Si los parámetros son superiores o inferiores a su categoría actual deberá recategorizarse. El valor de la nueva categoría lo pagarán con la cuota de febrero.

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