Un clima caliente y hostil se vivió ayer por la noche en el Libertadores de América durante la agónica igualdad 1 a 1 de Independiente contra Arsenal, en el marco de la Fecha 20 de la Superliga argentina.

El conjunto de Avellaneda, tras perder por 1 a 0 el clásico contra Racing (disputó gran parte del encuentro con dos futbolistas más que la Academia), jugó como local por primera vez en el ámbito local (antes lo hizo por Copa Sudamericana, con una ajustada victoria por 1 a 0 ante Fortaleza) y el recibimiento no fue el mejor. Los de Lucas Pusineri, con solamente 26 unidades en 20 partidos, aparecen en la parte baja de la tabla de posiciones y fuera de los puestos que clasifican a alguna competencia internacional.

Antes de que iniciara el partido contra los del Viaducto, la hinchada del Rojo mostró su disconformismo con los más experimentados del plantel al entonar el famoso “vamos, vamos los pibes”. Luego, tras comenzar abajo en el marcador debido a un tanto de Gastón Álvarez Suárez, los simpatizantes comenzaron a insultar a Hugo Moyano y silbar a los futbolistas (Alexander Barboza, uno de los principales apuntados).

Una vez finalizado el juego, Hugo Moyano no ocultó su fastidio ante la prensa. “No me vengan a romper la paciencia con eso”, lanzó en un principio. Y luego, agregó: “¿Quién reprobó? Son 4 gansos los que gritan”.

“Qué voy a pensar, nada. Estoy acostumbrado a esto, hermano. Te voy a decir una cosa. Yo estuve tres veces en cana en la dictadura y nunca me achiqué en nada”, esbozó sin rodeos el líder sindical.

Moyano, que preside Independiente desde julio de 2014, sostuvo que el equipo “jugó bien en el primer tiempo y en el segundo no jugó tan bien”. “Tenemos la fuerza de siempre, e incluso más fuerza todavía», manifestó.

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