(Desde Brasilia) “La izquierda mundial perdió mucho en Brasil. Fue muy grave para ellos”, analizó el ministro Onyx Lorenzoni, jefe del gabinete de Jair Bolsonaro, en una sala del cuarto piso del Palacio del Planalto donde recibió a Infobae y corresponsales extranjeros de New York Times, El País y la agencia Efe. Con un “chimarrao” (el mate gaúcho) y un termo sobre la mesa oval, fue todavía más contundente: “No vuelve al poder ni dentro de 20 años”.

El funcionario, que fue un activo diputado federal hasta asumir el cargo el 1º de enero de este año, hizo su interpretación de por qué el gobierno actual despierta recelos entre políticos socialdemócratas. “Es muy razonable que aquellos comprometidos con aquel proyecto de izquierda (el lulismo), tanto en Alemania, como en Francia, España o Italia, estén muy enojados con la población brasileña. Esa ciudadanía brasileña que no quiere entender que la izquierda se propone llevarlos al paraíso, con el ejemplo de Venezuela. Claro, un paraíso que en realidad se parece mucho al infierno”.

De acuerdo con su visión, habría pruebas numéricas de ese “compromiso”. “Les voy a dar cifras: el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) le prestó a países comunistas y socialistas de América Latina y Africa 17.400 millones de dólares. Ese dinero salió de los impuestos pagos por todos los brasileños”. Sostuvo que, en ese contexto, para esas izquierdas “fue un disparate la elección del pueblo, que eligió un candidato independiente, de una alianza liberal-conservadora”.

El perfil político del ministro es, precisamente, el de esa alianza que él menciona. Contó que él pertenece a la tercera generación de italianos que se instalaron en Río Grande del Sur, el estado provincial donde se concentra una parte importante de la comunidad italiana. Fue en la Universidad Federal de Santa María, en el interior gaúcho, donde se recibió de médico veterinario. Elegido diputado federal hace 13 años, fue un parlamentario muy activo, que presidió más de una comisión de investigación (CPI). Fue también el legislador que se ocupó de elaborar un detallado documento sobre combate a la corrupción en la Comisión que analizó que medidas establecer en esa lucha. Con todo, luego habría de reconocer que él mismo habría incurrido en la “irregularidad” de recibir fondos para su campaña de manos privadas, que no fueron declarados. Se trata de lo que en Brasil han bautizado como “Caja 2”.

Otro elemento que caracterizó al ahora ministro coordinador fue su adscripción temprana al Partido del Frente Liberal (PFL), hoy transformado en Demócratas (DEM). Y sigue firme en esa agrupación de derecha que junto al partido de Bolsonaro, el Social Liberal (PSL) constituyen los pilares del gobierno.
 

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