Cuando tenía diez años, solía sentarme en mi habitación y escuchar a Ozzy Osbourne, soñaba en convertirme en una estrella de rock. Cuando cumplí los veinticuatro años, el sueño comenzó a hacerse realidad. A la vez que el éxito me inundaba, algo en mi interior se desbordaba, el sueño hecho realidad no me satisfacía. Parecía que cuantos más discos vendía, más infeliz me sentía. Ocultaba mi infelicidad extremadamente bien. El único tiempo en el que me divertía era cuando me emborrachaba o me ponía hasta arriba de drogas. Pero como todos sabemos, la fiesta no dura eternamente. Oculté mi depresión durante muchos años, hasta que ya no pude más. No había forma de disimularlo. Todos los que me conocían sabían hasta qué punto estaba anímicamente destrozado.

ODIABA A LA GENTE DE LA IGLESIA

Hace un año, vi dos opciones frente a mí: tenía que elegir entre la vida o la muerte. Jamás me planteé ir a la iglesia, odiaba a ese tipo de gente, pero me puse a pensar que si realmente existía Dios, tendría que estar en la iglesia, así que fui a buscarlo. La primera vez que visité una me quedé allí tres días, pero no me importaba, porque estaba desesperado. Sentía que me iba a volver loco al ver a toda esa gente con los ojos cerrados, las manos en alto y gritando a la nada…era como si «estuvieran realmente fuera de sí».

De adolescente, Head siempre soñó con ser una estrella de rock. Y lo consiguió.

¿ERA DIOS REAL?

Entonces comencé a preguntarme si Dios sería real. Me parecía muy fuerte que todas esas personas estuviesen actuando como tontos, así que dejé de preocuparme de lo que pensaran los demás. Dejé atrás todo, estaba preocupado por mi vida. Estaba cansado de intentar impresionar al público. Con tantos seguidores de Dios entendí que se trataría de algún tipo de prueba para darme a conocer la existencia de Dios. ¿Por qué otra razón estarían todos ellos aquí? Después escuché a un pastor hablar como si Dios realmente viviera y estuviera presente en la vida cotidiana. Decía que sólo hay un Dios y billones de personas sobre la tierra. Si había un Dios, ¿cómo podía tener tiempo de preocuparse e involucrarse en la vida de tantas personas? Nuevamente pensé que esos tipos estaban locos, o que yo había estado ciego durante toda mi vida.

LAS DROGAS DEJARON DE SATISFACERME PARA SIEMPRE
Por fin, decidí aceptar a Cristo como mi Señor y Salvador, y ese día me fui a casa para averiguar por mí mismo si Dios era real. Cuando llegué a casa me encerré en el armario y me puse a hablar con Dios. Le pedí que me ayudara a no emborracharme ni colocarme nunca más. Era como si mi cuerpo deseara estar colocado todo el tiempo, sin embargo interiormente no obtenía ninguna satisfacción. Después de cerca de un mes, dejé de tomar pastillas, beber cerveza o esnifar una raya.., ya no las necesitaba. Durante ese tiempo estuve colocado un par de veces, pero mantuve mi relación con Dios, sentía cómo me renovaba poco a poco. No obstante, era consciente que necesitaba más poder para contenerme y centrarme. Finalmente logré esa fuerza, ese mes transformé mi vida que había estado basada en el vacío, la adicción y la depresión.

DI UN PASO HACIA DIOS
Dios me mostró que es real y vive. No se reveló hasta que di un paso hacia él. No pude verlo hasta que no lo llamé. Ya hace casi un año desde que eso sucedió, y desde entonces me he sentido lleno gracias al Espíritu Santo. Me siento tan cercano a Dios que no me importa morir. Sin embargo, todavía tengo mucho que hacer en la tierra. Me gustaría ayudar a las nuevas generaciones a encontrar a Dios como yo lo hice. Él no es lo que yo pensaba que era.

Luego de aceptar a Cristo como su Salvador, Head decidió bautizarce en el mismo río Jordán.

LA BILIA ES UN LIBRO DE PROMESAS

La Biblia no es un libro de normas, es un libro de promesas y verdad. Todo en ella es verdadero. Si llevas a Cristo en tu corazón no te sientes obligado a obedecer su palabra, sino que tienes la voluntad de hacerlo. Ya ves… si crees que tu vida no merece la pena y sientes dolor en tu interior es que Dios te está llamando. El dolor nos lleva a los brazos del Dios viviente. Todo en la vida está relacionado en identificarse o no con él. Haz tu elección hoy mismo en abandonar el sufrimiento y llenarte de paz.

INVITA A JESÚS A TU VIDA
Si alguna vez quieres ver por ti mismo que lo que digo es cierto, todo lo que tienes que hacer es permitir que Cristo entre en tu vida. Simplemente repite: «Jesucristo, te ruego que, perdones
mis pecados y seas mi Señor y Salvador. Envía tu Espíritu Santo a mi corazón y transforma mi interior. Gracias. Amén».

LLAMA A LA PUERTA Y DIOS LA ABRIRÁ
Ahora depende de ti. Llama a la puerta y Dios la abrirá, búscalo y lo encontrarás. Pídele cosas legítimas y él te las concederá, lee la palabra de Dios en la Biblia. Háblale como si trataras con alguien que amas. Conversa con personas que crean en Cristo. Empezarás a ver lo invisible y hacer lo imposible. Te enfrentarás a la vida con nuevos bríos. Paz.

Luego de su conversión, Head ha escrito dos libros autobiográficos de cómo Dios lo rescató de las drogas y le dio un sentido a su vida.

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