Cientos de salteños evangélicos se autoconvocaron para unirse a miles de argentinos en las principales ciudades, con el sólo propósito de orar por la paz y la prosperidad de Argentina. Sin denominaciones ni banderías religiosas, las familias se encontraron para interceder por el gobierno, la sociedad y pedirle a Dios por la “restauración” de Argentina.
El Presbitero Guillermo Andrés Gonzalez Anderson, de la Asociación Evangélica Asamblea de Dios,  elevó la siguiente plegaria:
Oración por la Argentina
“Padre del Cielo creador de todas las cosas visibles e invisibles, dador de la vida, a ti rendimos culto y honor por los siglos de los siglos. Al que era, que es y que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, a Él sea la gloria.
Nos humillamos hoy ante tu presencia y suplicamos nos perdones por nuestros pecados y maldades que hemos cometido, desde el más pequeño al más grande, desde los que están en la pobreza extrema a los que están en la abundancia, desde los eruditos intelectuales a los pobres de conocimiento, reconocemos que todos hemos pecado ante ti y hemos hecho lo malo ante tus ojos.
Hoy venimos a suplicarte que mires nuestra tierra, la tierra que tú has dado para que habite nuestro pueblo, la que hemos arruinado, contaminado y derramado sangre inocente. Perdónanos Señor y danos el privilegio de honrarte y servirte,
Que no seamos causa de tropiezo para las generaciones venideras, ni motivo de afrenta contra tu nombre.
 
Hoy nos ponemos en pie, en este tiempo para proclamar tu señorío en nuestras vidas y decir junto a la congregación aquí reunida.:
Que venga tu reino Señor Jesús. Para que la corrupción no infecte a nuestras familias, ni la pobreza se apodere de nuestros hogares, ni de nuestro país.
Oramos que lo que está oculto salga a la luz y haya arrepentimiento genuino.
Que nuestro país tenga gobernantes que honren tu palabra y cumplan tus mandamientos, y así sea sanada nuestra tierra.
Oramos que todos los pueblos reconozcan que Jesús es el Señor y no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos.
Padre todo esto lo pedimos en el nombre de Jesús, El Cristo, el unigénito hijo de Dios: que tu reino venga a nuestra nación y al mundo entero y se haga tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
Amen. Que así sea.”

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