El cepo cambiario se convirtió en una encerrona, dicen los economistas. La medida de ayer fue el «parche del parche» y llegó en el momento en el que, en condiciones más «normales», no debería ser necesario: con superávit comercial y en medio de la liquidación de la cosecha gruesa, un escenario en el que supuestamente debería haber más dólares disponibles que permitieran al Banco Central engrosar sus reservas.

El escenario, sin embargo, es inverso. Ayer la entidad monetaria debió vender US$100 millones para evitar una suba del tipo de cambio oficial, y por la noche endureció el cepo, al restringir el acceso al mercado cambiario a las empresas que ya cuentan con activos líquidos «originados en la formación de activos externos». En otras palabras, impidió que compren dólares aquellas firmas que ya tienen alguna «reserva» en billete estadounidense.PUBLICIDAD

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«El cepo es un camino de ida», dice Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma. Sucedió que, a medida que se fue endureciendo el acceso al mercado único y libre de cambios (MULC), «lo que dejó de pasar por la cuenta capital, comenzó a pasar por la cuenta corriente», explica. Se consumen más bienes importables y exportables, pero al mismo tiempo cambia la forma de pagarlos: el importador dejó de endeudarse en dólar y pagaba en «cash» mientras tuviera acceso al mercado oficial.

El Banco Central ajustó el cepo cambiario ayer, luego de vender US$100 millones en una jornada para evitar una suba del dólar
El Banco Central ajustó el cepo cambiario ayer, luego de vender US$100 millones en una jornada para evitar una suba del dólar Fuente: Archivo

«Si uno ve la brecha como indicador de potencial devaluación y hay crédito barato en pesos y acceso al MULC, era lógico que no se endeudaran en dólares sino que se apalancaran en pesos y demandaran dólares al oficial», explica Caamaño. Esa diferencia de valores entre el oficial y los tipos de cambio paralelos llegó a estar en el orden del 100% a mediados de mayo, a niveles récord.

El impacto de esa brecha en los precios, que hasta ayer era indirecto, desde hoy ya podría comenzar a comprobarse directamente, suma Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. «Son medidas de emergencia que se toman en contextos de emergencia; el tema para analizar es la sostenibilidad de lo que se decide», dice el analista.

Como hay varios importadores que tendrán más trabas para acceder al oficial, y los bienes se valúan al costo de reposición, es probable que muchas de las importaciones se calculen al valor del contado «con liqui» o del MEP, los tipos de cambio a los que se accede a través de la compraventa de activos financieros, y que son al menos un 15% más caros.

Además del impacto negativo en la inflación, también podría haber un efecto sobre las cantidades importadas. «Podría haber empresas que deciden no traer algo del exterior porque prefieren quedarse con esos dólares y ahorrarlos o consumirlos», dice.

Miguel Ángel Pesce es el presidente del Banco Central
Miguel Ángel Pesce es el presidente del Banco Central Fuente: LA NACION

Por su parte, Guido Lorenzo, director ejecutivo de la consultora LCG, advirtió sobre el impacto negativo de esta medida sobre el aparato productivo, al forzar a los importadores a acudir al mercado paralelo. «Pusiste el cepo porque había una alta dolarización, no porque el tipo de cambio estuviera atrasado. Después pusiste un parking para que no creciera la brecha entre el contado con liqui y el oficial, y ahora obligás a los importadores a ir al CCL, con lo cual es una distorsión sobre otra», dijo el economista.

Según Lorenzo, este esquema continúa castigando al exportador (recibe el tipo de cambio oficial menos las retenciones), mientras que dinamizará disputas entre los importadores que accedan al mercado oficial y aquellos que no tendrán autorización.

«Es todo un esquema de distorsiones cuando lo que podrías haber hecho era más sencillo, igualando el contado con liqui con el dólar comercial y subir los derechos de exportación, si querías seguir castigando al sector exportador. Con eso, no abrís distorsiones entre importadores y la queda la ganancia por derechos de exportación directamente al tesoro. Es mucho más sencillo hacer una devaluación, ajustar retenciones y dejar las medidas del cepo», concluyó.Por: Esteban Lafuente y Sofía Terrile

La Nación

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