“Hace tres años que estamos de novios y ya hemos fijado fecha para nuestra boda. Nos amamos. Ella es la mujer de mi vida y estoy seguro de que nos vamos a casar. Dios conoce nuestros corazones. Él sabe que nuestro amor es puro. ¿Por qué no podemos iniciar nuestra vida sexual ahora?”.
A esta consulta la recibimos de un joven ‘apasionado’ enwww.placeresperfectos.com.ar.
La Biblia utiliza muchas veces la expresión ‘inmoralidad sexual’ como sinónimo de ‘fornicación’ y, ambas, se refieren a las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Dios ha establecido con meridiana claridad que la intimidad sexual está reservada exclusivamente para el matrimonio y solamente entre los esposos.
En Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
Nota la siguiente declaración: “Y se unirá a su mujer”. ¿Cuándo?, cuando deja a su padre y a su madre. Luego dice: “Y serán una sola carne”. Hay un orden que respetar. Primero el casamiento, luego la unión sexual.
Hechos 15:29 expresa: Absténganse de inmoralidad sexual. Bien harán ustedes si evitan estas cosas” (NVI). 1ª Corintios 6:18: Huyan de la inmoralidad sexual.Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo, pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo” (NVI). Colosenses 3:5: “Por lo tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos…” (NVI). 1ª Tesalonicenses 4:3-5 expresa: “Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa…” (DHH).
La conclusión es clara: porque Dios es puro, la impureza sexual es una ofensa contra él.

• ¿Qué se entiende por relaciones sexuales?
Es el contacto físico sexual entre individuos que involucra los genitales de, al menos, una de las personas. La relación sexual no es sólo penetración vaginal, incluye también sexo oral, anal, masturbación mutua, sexo seco (sexo con la ropa puesta), caricias íntimas y sexo oral grupal. Efesios 5:3 dice: “Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza…, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios”(NVI). 1ª Tesalonicenses 4:3 expresa: “La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual” (NVI).

• ¿Hasta dónde se puede llegar en el noviazgo?
Tu objetivo debe ser no tener relaciones sexuales hasta el casamiento. Las caricias en los pechos, los besos apasionados en zonas eróticas como el cuello, el lóbulo de la oreja o las caricias suaves en las piernas te estimulan a desear mucho más. Y siempre seguirás donde dejaron, como pareja, la última vez. Existe una línea de no retorno donde tu excitación y estímulo serán tan intensos que se volverán irresistibles. No olvides: relación sexual no es sólo penetración.
La forma más simple para que entiendas hasta dónde llegar en el noviazgo es observar este esquema sexológico:

1 – Mirada al cuerpo
2 – Mirada a los ojos
3 – Palabras
ETAPA DE RECONOCIMIENTO
4 – Se toman de las manos
5 – Abrazo por los hombros
6 – Abrazo por la cintura
7 – Boca a boca
8 – Caricias en la cabeza
ETAPA DE NOVIAZGO
9 – Caricias en el cuerpo (etapa precoital)
10 – Besos en el pecho, ya desnudos en intimidad
11 – Caricias en los genitales
12 – Penetración
ETAPA DE INTIMIDAD, RELACIÓN SEXUAL

• ¿Cómo deben ser los besos y las caricias en el noviazgo?
Hay besos que se dan para dar y otros que se dan para quitar o robar; hay caricias que demuestran amor y respeto, otras que crean culpa. Según el ritual de apareamiento que hemos visto anteriormente, es fácil saber hasta dónde se puede ir en el noviazgo. Las caricias en el cuerpo corresponden a la intimidad precoital.

• Mi vida pasada fue un desastre. ¿Mi pareja tiene derecho a saber de ella?
Carla tiene 20 años y hace seis meses se convirtió a Dios. Es muy simpática y bonita. Conoció a Sebastián, un joven que lleva años en el evangelio. Se pusieron de novios. En el afán de ser absolutamente transparente y honesta, Carla le contó que en, su vida sin Cristo, había sido liberal. Ese fue el último día que vio a Sebastián. Devastada y preocupada, Carla conversó con su pastor y, entre lágrimas, dijo: “Pensé que contar la verdad nos acercaría más. Creí que Sebastián vería el cambio que Cristo hizo en mí y se alegraría. Sin embargo, me juzgó por mi pasado y me abandonó”.
Si bien es cierto que ninguna relación de noviazgo puede edificarse sobre la base de la mentira, decir la verdad ‘a secas’, podría causar muchos problemas. Ser honestos no significa que los novios deban contarse ‘todo’. Ser honesto en el sentido de decir la verdad, no es lo mismo que expresar cada sentimiento y pensamiento que cada uno tenga.
Las parejas debieran contar todas aquellas cosas del pasado que podrían condicionar la relación presente: por ejemplo: si estuvieron casados antes, si tienen hijos, si padecen de alguna ETS, si están con deudas pendientes o embargos sobre el patrimonio que pudieran conseguir, etc. Pero hay cosas que sería preferible que quedaran allí, como contar detalles sexuales de relaciones pasadas. Como dice Phillip Swihart: “A veces mantener la boca cerrada es un verdadero acto de amor”.
Lo que nunca debe ocultarse son las conductas deshonestas en la relación presente. No coincidimos con aquellos terapeutas que, ante un acto de infidelidad, piensan que lo mejor es callar. Con una conducta sexual impropia se ha violado un pacto, se ha traicionado la confianza y se ha mentido descaradamente. No hay restitución ni perdón sin confesión. La pareja afectada debe saberlo y decidir qué hacer con esa relación. Edificar una relación de noviazgo o un matrimonio sobre la base de la mentira es un fraude y resulta la antesala del desastre.

 

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